jueves, 30 de agosto de 2012

El final del viaje y recomendaciones

Ayer por la noche me desperté un poco sobresaltada a las 5 de la mañana, sin saber muy bien donde estaba. Tenía la sensación que aun debía encontrarme en Japón, pero no, vuelvo a estar en casa.
Ya he podido descansar un poco de viajar durante casi 24 horas y sin poder dormir nada en prácticamente todo el trayecto, pero aun me siento cansada y seguro que el jet lag me acompañará por unos días más.
Lo bueno es que el jet lag cuando se viaja de este a oeste no es tan severo.

El último día en Japón volví a Tokio e hice casi lo mismo que el primer día que estuve allí. Azusa quería observar el Tokio sky tree y aprovechando que estábamos en Asakusa, fuimos al templo Senso-ji, el mismo que vi la primera noche. Es curioso acabar el viaje así, haciendo lo mismo la primera y la última noche.

El balance para mí es muy bueno. Es un país en el que me he sentido cómoda y al que quiero volver.

Cosas que va bien tener en cuenta al viajar a Japón:

Cambiar de euro a yen: el cambio para mí en este viaje ha sido pésimo, por 1 euro nos han dado siempre menos de 100 yenes, históricamente, desde que existe el euro esto solo ha pasado ahora y en el 2002. Es sin duda mala suerte, pero dentro de lo malo hemos descubierto que lo mejor es sacar dinero de los cajeros que hay en correos. Mi tarjeta es una simple visa electron y estos cajeros la aceptaban siempre.
Con las tarjetas extranjeras solo se puede sacar por este medio ya que un banco normal y corriente no las acepta. También hay problemas en pagar con tarjeta en algunos establecimientos. O sea que lo mejor es ir con un mínimo de yenes al país y después sacar lo que se necesite cuando se llegue allí.
El peor de los cambios que hicimos fue cambiando nuestros euros en un banco japonés.

Los restaurantes y locales que no están a pie de calle: estamos acostumbrados a que miramos una tienda o local por fuera y después de sopesarla, nos decidimos a entrar. En Japón hay montones de restaurantes, bares y tiendas que no están a pie de calle, sino que en algún piso del edificio, y vale la pena no tener miedo y entrar. Tengo que aceptar que a mi me daba reparo al principio, pero después, especialmente en Akihabara (donde están las tiendas frikis y de electrónica), si no se exploran las diferentes plantas hay cosas interesantes que se pierden de vista.

Reservar vuelos y mirar horarios de trenes: dejo también aquí dos páginas que a mí me han servido mucho para este viaje. Una es un buscador de vuelos http://www.skyscanner.es/, que sinceramente creo que va muy bien. Otra es la página que usamos para poder mirar a qué hora salían los trenes de cada ciudad http://www.hyperdia.com/en.

domingo, 26 de agosto de 2012

Dormir en un templo

En algunas montañas de Japón es posible alojarse en un templo y convivir con los monjes, o al menos experimentar en cierta manera su estilo de vida. Claro que al final está muy adaptado para turistas, y parecía más un hotel tradicional japonés que un templo. Pero hay pequeños detalles: sesiones de meditación, comida vegetariana, acompañar los horarios del día,...

Hemos ido al monte Koya, que tiene muchos diferentes tipos de templos en los que alojarse. La localización de este pueblecillo es a más de 800 metros sobre el mar y, por primera vez desde que estoy en Japón, he podido dormir perfectamente sin aire acondicionado. El clima allí en esta época tan calurosa es perfecta. Para llegar allí se ha de coger un tren desde Osaka y el tramo final se hace en cremallera.

La cremallera para subir al monte Koya
Allí hay pagodas, templos y un gran cementerio que ver, pero especialmente naturaleza, tranquilidad y un buen clima.
Jardín zen más grande de Japón
Y mañana vuelvo a Tokyo, a pasar mi último de este viaje a Japón

viernes, 24 de agosto de 2012

Después de 20 días en Japón

¿A que tiene un aspecto apetecible este pastel?
Delicioso pastel de fresa y nata

Pues imaginar un buffet libre con todos estos pasteles:

Había más de treinta variedades de pastel
Creo que el lema de este lugar llamado Sweet Paradise, podría ser : ¿no has deseado nunca comer solo el postre? Increíble la variedad y calidad de este restaurante que está en Kyoto. A parte de los pasteles, los 15 euros que se pagan a la entrada incluyen bebida, y algunas variedades de pasta, sopa y algo de curry (pero poco de esto último...porque los pasteles son el verdadero reclamo del restaurante). ¿Algo así podría tener éxito en Barcelona?
Por mí parte tendré que hacer régimen cuando vuelva a Barcelona.

Antes de quedar bien llenas, Azusa y yo también hemos ido a las mil puertas de Fushimi-inari. Son parte de un templo, dedicado a una deidad del arroz. Se pueden encontrar estatuas de zorros (kitsune) en los templos Inari, a veces con una llave en la boca, que se supone que es la llave del granero del arroz. En uno de los altares puedes poner tu deseo escrito en una tablilla con la cara de un zorro y muchas personas decoran esta cara con sus propios diseños (caras más cómicas o artísticas).

Pero lo más increíble de este lugar son las puertas que marcan los senderos que seguir entre el bosque.
Caminando entre las puertas
Mañana, con unas amigas de Azusa, iremos a quedarnos en un templo en el monte Koya. Veremos como es la vida austera de los monje. Lo mejor parece que será la temperatura más fresca, la naturaleza y poder contemplar las estrellas lejos de la luz de la ciudad.

jueves, 23 de agosto de 2012

Las delicias del té

Dicen que Uji está especializado en té verde, también está allí localizado el templo que aparece detrás de las monedas de 10 yenes. Además, está región tiene una relación con la escritora Murasaki Shikibu. ¿Suficientes razones para visitar la ciudad, no? ¿Y que mejor que ir allí en yukata?

Así que está mañana, después de un desayuno japonés (ensalada, yogur, tofu y arroz),Azusa y yo, nos vestimos con el yukata y fuimos hacia allí. Temíamos que con el yukata íbamos a pasar un horrible calor, pero al final no fue tan malo como esperábamos, ya que el sol se iba escondiendo de vez en cuando y de vez en cuando soplaba una brisa que ayudaba a bajar la temperatura.

Y como una de las especialidades es el té, fuimos a presenciar una ceremonia del té.

Al final de la ceremonia me dejaron coger la tetera
Y está noche he vuelto a cenar sushi, ¡han pedido una plata enorme! ¡Solo puedo añadir que estoy llena de comida y de té!


miércoles, 22 de agosto de 2012

La vida en Japón

Empieza la cuenta atrás de mis días en Japón y con ella la experiencia de pasar el tiempo restante viviendo como si fuese japonesa.

Esta mañana Francesc cogió el avión para volver a Barcelona, y yo me quedé en Ikebukuro a hacer tiempo, hasta que fuera la hora de reunirme con Azusa. Como hace tanto calor y se me ha secado bastante el pelo con el sol, decidí que iría a la peluquería, a quitarme un poco del "peso" que llevo en la cabeza. Ha sido una experiencia expresar como quería que me cortasen el pelo en japonés y también curioso ver como las peluqueras, que intentan dar charla a todos los clientes, daban vueltas al japonés para hablar conmigo. Parece que en la peluquería de aquí el silencio también resulta incómodo. El servicio, por eso, ha resultado óptimo y aunque en un arrebato final he pedido que me cortase más el pelo de lo que tenía planeado inicialmente, estoy contenta con el resultado. Diferencias a comentar: el precio es negociado antemano, todo detallado. Si estás de acuerdo, adelante con ello; en las sillas donde te lavan el pelo quedas totalmente inclinado, con una mantita por encima y te ponen un pañuelo para que no te salpique el agua en la cara y nada moleste. Y te dan un masaje muy agradable. Para quedarse dormido todo el conjunto; y no sé si he tenido mala suerte en las peluquerías que he ido, pero te tratan con cariño y dulzura, ningún tirón, ni agua hirviendo, ni movimientos demasiado bruscos.

En resumen, no tengo ninguna queja, iría más a la peluquería si normalmente me tratasen. A mí me gusta notarme el pelo recién cortado y arreglado, pero la experiencia de pasar por la peluquería a veces me da mucha pereza... 

Después he cogido el tren bala para ir a Kioto y reunirme con Azusa. A las 19:45 estábamos en su casa, me he bañado (siguiendo el típico proceso japonés de lavarse fuera y meterse después en la bañera) y he podido disfrutar de una cena típica: edamame, tempura y gyozas; comidas en una mesa baja del salón, conjuntamente con su padre y su madre. Ambos me han parecido muy agradables y me alegro de poder estar por aquí. Ahora dormiré en un futón  bajo el chorro de aire acondicionado (hace un calor tremendo). Y mañana a vestir yukata!

martes, 21 de agosto de 2012

Kill Bill

Esta noche hemos ido al barrio de Roppongi. Si no fuese porque las señales están en japonés y desde un punto dado se puede ver la Torre de Tokio, me parecería que estoy en un barrio rico de rascacielos de alguna ciudad americana. No brillan neones, ni carteles anunciando restaurantes o tiendas en la planta de algunos de los edificios, hay más extranjeros por la calle que en otros barrios, y algunas zonas son tranquilas y residenciales. A parte de ver las vistas desde la zona y apreciar el esplendor de la Torre de Tokio, uno de los objetivos de acercarnos a este barrio ha sido ir al restaurante de una de las escenas de Kill Bill. Más es concreto es la escena donde Uma Thurman lucha contra los 88 maniáticos y se carga a o-Ren.

En la segunda planta solo se come sushi
El local se llama Nishi-Azabu y es de la cadena Gonpachi y se nota que ha adquirido una fama a través de la película. En la entrada hay una foto que dice así lo anuncia: "donde se rodó Kill Bill" y hay fotos de gente famosa que se ha pasado a cenar por allí. Con una música animada y a todo volumen, todos los camareros te saludan (como pasa en todos los restaurantes japoneses) cuando entras, y un cubano-japonés atiende a los gaijin: con tanto extranjero de visita necesitan alguien que domine el inglés. Se pueden comer varias especialidades japonesas y aunque tal vez no es el lugar donde se encontrarán las mejores exquisiteces, el local se lo vale.

La Torre de Tokio de fondo

Del sushi a la moda

¿Dónde comer sushi con pescado realmente fresco? En el mercado de Tsukiji. Localizado en Tokio y de fácil acceso con el metro, es el lugar donde se trajina una gran cantidad de pescado, y también donde todo el mundo puede ir a comer pescado del día. Es delicioso y se deshace en la boca al comerlo, pero he de añadir que era un poco más caro de lo que me esperaba: más de 30 euros por 10 piezas de nigiri. No sé dónde había leído que era barato. Sea como sea, se disfruta mucho. Una pequeña apreciación es que, para mi gusto, le añaden demasiado wasabi. El pescado es tan rico que realmente no necesita una cantidad excesiva.

Diferentes piezas de nigiri con pescado fresco

De algún modo me he dado cuenta que me gusta mucho la parte gastronómica del viaje, podría hacer una recopilación de las fotos que he hecho a diferentes comidas, y tendría un montón. Hay tantas cosas nuevas para probar y aquí hay mucha variedad de sabores. He de añadir que he comido hoy el mejor mochi que he probado nunca: de melocotón, con trocitos de naturales dentro. Buenísimo.

También hoy hemos vuelto a Shibuya. Creo que es el barrio que más me gusta de Tokio. No sé si tienen que ver todos los episodios y mangas de Gals, que pintaban perfectamente el barrio, y con los que me lo pasé tan bien, pero el cruce, el ambiente animado, los neones y pantallas, el estilo en sí del barrio me gustan.

Las Gals frente al edificio 109 de Shibuya
Los centros comerciales 109 y 108 son respectivamente para mujeres y para hombres. Hemos entrado a ambos y nos hemos repasado las plantas. Tanto mujeres como hombres cuidan mucho su aspecto aquí en Japón, y existen montones de productos y complementos. Hay algunas cosas del edificio de hombres (pendientes y colgantes) que yo usaría para mi misma, cosa que me ha parecido muy intrigante. Pero es que aquí parece que cada uno puede vestirse como quiera que nadie le mirará con extrañez. El otro día había una chica que llevaba gafas de aviadora simplemente porque era un complemento más, y no era nada raro. Ahora parece que está de moda ponerse pestañas postizas. Es cierto que hay tendencias que pueden ser un poco exageradas, otras que no seguiría jamás y algunas cosas que incluso parecen obsesivas, pero me gusta la libertad con que cada uno los lleva. De hecho, creo que mis ojos de Gaijin (extranjera) captan más la atención en este país (por chocantes y diferentes) que una chica con una peluca rosa llevando un vestidito a juego.

sábado, 18 de agosto de 2012

Japón es un país de gatos

Volvemos a estar en Tokio, después de un breve paso por Hakone, donde nos hemos relajado y disfrutado de aguas termales. Realmente es una experiencia que recomiendo probar como mínimo una vez, y especialmente si el Ryokan (hotel tradicional japonés) donde uno se hospeda tiene baños al aire libre. Ayer a las diez de la noche estaba metida en agua caliente escuchando de fondo el río que corría cerca del hotel. Una delicia. Y si además contamos los manjares (demasiados incluso) que nos han traído para cenar y para desayunar. El único inconveniente de este plan, a mi parecer, es que has de adaptarte al horario de comidas que te marcan y no puedes ir según tu propio ritmo. Para mí cenar a las 19 y desayunar a las 8:30 es demasiado temprano.

El baño al aire libre de noche

Y aquí estamos, esta vez en Ikebukuro, un barrio de Tokio bastante animado (al menos más que Asakusa). Esta vez no tenemos vistas a ninguna torre ni a nada especialmente bonito, sino a una recreativa donde se dedican a batear. De vez en cuando se van oyendo los golpes que le propinan con el bate, y es que los japoneses parece que aman el béisbol.

Pero no solo el béisbol, desde que he hemos llegado a Japón me he fijado que en todas partes hay alguna cosa relacionada con gatos: accesorios monos, mangas solo sobre este tema, ilustraciones, tiendas solo con productos de gatos... Y sí, hay más de gatos que de perros. Aunque otros animalitos monos también tienen su tirada. Destaca la rana, el conejo y los ositos.

Tienda con productos de gatos en Hiroshima

En Ikebukuro, a dos calles de nuestro hotel hay dos llamados Neko Cafes. Se trata de un lugar que pagando un precio la hora se puede estar leer manga, beber alguna bebida, usar el ordenador y sobre todo jugar con gatos. O al menos mirar como se pasean, porque después de ver tanto ser humano pesado al largo de todo el día, estos felinos no siempre están receptivos. No obstante, es divertido ver como montones de gatos corretean a tu alrededor. La mayoría son preciosos, están limpios y sedosos, y aunque no quieran jugar se dejan tocar. Menuda vida más buena llevan. Dejo aquí el enlace de uno de los sitios por si a alguien le pica más a fondo la curiosidad: Neko cafe en Ikebukuro
Parece que este tipo de cafés se han popularizado debido a que en muchos pisos, incluso pisos de propiedad, no está permitido tener animales.

En el café había un total de 17 gatos

El resumen de la experiencia es que echo mucho de menos a mis gatas. Me preguntaba como reaccionarían mi parejita si vivieran en un entorno como el de un Neko Cafe. Esta foto que pongo a continuación no tiene nada que ver con Japón, pero quería darles un pequeño homenaje por la suerte que tengo de tenerlas a ambas.

Neko y Mikan

viernes, 17 de agosto de 2012

El fuego y el calor

Sentada encima del tatami de la habitación, con el portátil en una mesita baja y bebiendo un refresco de té, escribo esta entrada. Ahora me siento fresca después de la noche y la temperatura es ideal, gracias al aire acondicionado, pero hoy no han habido nubes de tormenta ni lluvia, sino un sol radiante.

He pasado un calor como pocos otros días de mi vida, a ser sincera. La sensación es diferente a la que se nota en Barcelona, el sol no pica tanto pero la humedad del ambiente hace que el calor se extienda de la mañana a la noche, sin tregua. Y hoy es el día que más se ha notado. Aquí  en Kyoto todas las estaciones se viven con intensidad. Desde la nieve que cubre los templos en invierno, pasando por la primera de cerezos, el agobiante calor de verano y las hojas rojas del otoño.

Bajo este calor achicharante hemos visitado en Kinkaku-ji, o también llamado templo dorado y un precioso jardín japonés llamado Ryoan-ji. Al parecer contiene el más grande jardín zen del mundo...

Para relajarse y meditar

Hoy es el obon, y hoy se despiden los antepasados que han venido a visitarnos a la tierra, según la costumbre budista. Para ello, entre otras cosas, se encienden hogueras hasta representar símbolos en distintas montañas, con este resultado tan espectacular. Desde nuestra localización hemos podido ver los dos siguientes:



Una cosa diferente y nueva de ver..
Y yo también me despido de Kyoto (de momento, hasta que vuelva la semana que viene). Mañana hacia Hakone a disfrutar de un tradicional Ryokan (típico hotel japonés con baños termales).

miércoles, 15 de agosto de 2012

Los trenes también se retrasan en Japón...

Empezaré esta entrada con la siguiente imagen:



Este es el clima que está haciendo últimamente por aquí. Ayer por la noche hubo una fuerte tormenta eléctrica que descargó mucha agua y ha producido una hecatombe de retrasos en los trenes: Vías anegadas y rayos han producido que muchas líneas se han cancelado e, incluso, hemos llegado a ver trenes bala con 1 hora y 20 minutos de retraso. Nosotros hemos tardado dos horas en hacer un trayecto que normalmente haríamos en 25 minutos.
Hay gente que no ha podido ir a trabajar y gente que ha tenido que salir antes porque no sabía si los trenes iban a circular con normalidad. Todo un drama en un país en que los trenes funcionan con una puntualidad increíble. Pocas veces se presencia algo así.

No obstante aquí estamos, la habitación en la que estamos es de tatami (la primera desde que he llegado a Japón), es cómoda y está bien decorada. Hemos estado en Gion, y creo que es precioso, sus puentecitos tienen un encanto precioso, y ¿quién dice que no se puede comer variedad de cosas en Japón? El otro día nos encontramos unos españoles que decían estar hartos de fideos y arroz cada día, es cierto que el arroz es  la base pero a continuación añado algunas fotos de cosas que hemos probado hoy:

Croquetas al estilo antiguo


Setas y pimientos

Carne de cerdo 

Nada de esto es el típico arroz, o fideos o pescado, ¿no?
Azusa nos ha llevado a una cafetería donde hemos comido mochis y una copa de helado. La foto que añado aquí es el pasillo volviendo del lavabo, una preciosidad.



martes, 14 de agosto de 2012

Nara e investigaciones de campo II

Hoy hemos ido a Nara y ¡aquello sí que estaba lleno de ciervos! Estos sí que no comen cartón (aunque les gusta tanto cartón como papel y he tenido que pelearme con uno para que no se comiera una revista de turismo que llevaba), sino unas galletas especiales a las que son unos verdaderos adictos. Tengo un vídeo donde un ciervo con una gran cornamenta me propina algún golpecito para que le dé una galleta. 
A parte de los animales también he disfrutado de estar un poco cerca de la naturaleza y ver algún templo. El Todaiji es, según parece, el edificio de madera más grande que existe, y en él hay un enorme buda. La verdad es que la excursión vale mucho la pena.
Esta noche es la última de estancia en Osaka y mañana, ¡hacia Kyoto!

Sin afán de convertirlo en una costumbre, voy a comentar un par de series más que he visto que parecen ser novedades o populares por aquí.

Por un lado está Hyoka que tiene la siguiente sinopsis: "Houtarou lleva una vida dedicada al menor esfuerzo, pero tras unirse al club de Clásicos por orden de su hermana mayor y conocer a Chitanda Eru, la nueva jefa del club, Houtarou se verá poco a poco involucrado en pequeños misterios que debe resolver rápidamente para volver a su vida de holgazán. Hasta que aparecen historias y misterios que logran intrigarlo..."
Creo que será otra a la que le echaré un vistazo.



También ha salido World end economica, episodio 2 en DVD. Al parecer el número 1 salió hace unos meses y al ver el póster me pareció familiar. Según parece es del mismo autor que Spice and Wolf. Es una trilogía y la historia se centra en un futuro en que la humanidad ha tenido que marcharse a la luna.




Otra serie que está en todas partes es One Piece, como no, y como también hace poco que salió la película de K-ON se puede encontrar un montón de merchandasing. Yo me he dedicado a comprar un refresco de té que regalaban un complemento para el móvil de K-ON, prácticamente ya me he hecho toda la colección.


lunes, 13 de agosto de 2012

Investigaciones de campo...

Hoy hemos ido a Den Den Town, que es como el Akihabara de Osaka. He visto muchas curiosidades, como una tienda de videojuegos retro, llamada super potato, donde podías comprar megadrives, gameboys, super nintendos o los respectivos juegos (algunos por 50 céntimos); o también una tienda de libros, CDs y DVDs de segunda mano, donde se podían encontrar mangas tirados de precio y lo que me he comprado yo: Matrix Reloaded por más o menos 1 euro.

A parte de todas estas tiendas que me absorvían la atención (y el tiempo se nos ha pasado volando), me dedicó a hacer un poco de investigaciones de series que pueden ser interesantes de ver o cosas que están de moda por aquí.

Por ejemplo, hace poco salió el DVD de Kokuriko-zaka kara del estudio ghibli dirigida por Goro Miyazaki. Ahora este póster está en muchos sitios:



Será una película que cuando vuelva a Barcelona intentaré ver.

Otro póster que se ve mucho es la nueva de Mamoro Hosoda, que ha realizado películas como Summer Wars o La chica que saltaba a través del tiempo, ahora en cines está Ookami kodomo no ame to yuki. Todas las librerías tienen alguna cosa relacionada con este título, desde el art book hasta una novela del guión. A mí el póster la primera vez que lo vi me llamó la atención.


Otra cosa que parece ser muy popular es el videojuego de Monster Hunter (cuidado, el video es tonto pero adictivo). El gatito mono que sale en la serie está en todas partes, complementos para el móvil, toallas, etc... Ahora imaginar la siempre de moda Hello Kitty combinada con este gato, saldría algo así:





Por hoy todo, seguiré investigando...


sábado, 11 de agosto de 2012

La eterna feria de Miyajima

Quién no ha visto la típica imagen de Miyajima. Cuando Japón aparece en folletos turísticos, seguro que el portón rojo en medio del mar está retratado. Por si acaso alguien no sabe de lo que estoy hablando, dejo la típica imagen aquí.



Miyajima es una isla localizada cerca de Hiroshima, se llega cogiendo el tren y enlazando con un ferry. Una vez llegas a la isla, los ciervos te saludan para ver si les das comida. Lo gracioso del tema es que comen casi lo que sea, y tienen especial interés por el cartón. O sea que me agencié un trozo de cartón y se lo ofrecí a una cervatilla que estaba molestando a las personas que se sentaban en los bancos. De hecho, había  una señora gritando “Konaide! Konaide!” (no vengas, no vengas) y desvié la atención del bicho, de la señora a mi trozo de cartón.





Una vez te adentras en la isla, hay unas callejuelas llenas de tiendas de recuerdos y comida. El ambiente era relajado, sin prisas, y daba la sensación de que estuviésemos en una feria de pueblo. Se nota que allí los japoneses van exclusivamente para hacer turismo y descansar.
El paseo hasta los templos por la calle principal se hace muy agradable a pesar del calor, ya que hay un toldo que lo cubre. Así te puedes ir parando y comiendo las diferentes delicias que ofrece: ostras (una de las especialidades de la zona); unos pastelitos en forma de estrella rellenos de diversas cosas; bollitos de carne,  anguila de mar (anago) o verdura; frituras de sucedáneo de pescado ensartadas en un palo con sabor a queso, gamba, o lo que se quiera; entre otras.

Es interesante  como la base de uno de los templos se anega de agua dependiendo de las mareas. Nosotros entramos con marea baja y pudimos observar como cada vez se iba acercando más el agua que, cuando la marea estuviese al máximo, rodearía totalmente el templo.

Acabada la excursión y satisfechos de la comida, volvimos a Hiroshima, para hacer unas compras y comer Okonomiyaki (una vez más) con fideos. Ahora puedo decir que el okonomiyaki que comí en Harajuku queda en segundo lugar. Este es el mejor okonomiyaki que he probado.

Una curiosidad que no puedo dejar de comentar: supongo que todo el mundo ha oído lo limpios que son los lavabos públicos en Japón. También, cuando el váter es de tipo occidental (y no un agujero en el suelo) es típico que tengan un sistema de calentamiento del asiento, un sensor que tira automáticamente de la cadena, e incluso un chorrito por si te quieres limpiar. El control de este chorro, conjuntamente con un botón para emitir desodorante hacia el ambiente, suele estar a un lado del váter. Hasta aquí es lo normal. Pero ayer, vi un botón nuevo en este control, el efecto sonoro de tirar de la cadena, con la posibilidad de subir o bajar este sonido. Ahora no hace falta tirar de verdad la cadena y gastar agua para disimular ruidos desagradables. ¡Menudo mundo!

viernes, 10 de agosto de 2012

En Hiroshima hace 67 años...

Aviso a lectores: esta entrada no tiene el tono alegre de otras, pero es una entrada que encuentro necesaria escribir.

Ayer estuve en la zona cero de la  bomba atómica de Hiroshima. Hace 4 días fue el 67 aniversario de esta tragedia y aun había restos del evento que ocurre aquí cada año. Antes del bombardeo era una zona de casas y ocio, con colegios y hospitales, y cuando lo reconstruyeron lo convirtieron en el llamado Parque de la Paz, para que nunca se olvide lo que ocurrió. Visitar este lugar es conmovedor y es inevitable que te salte alguna pequeña lagrimita pensando en los sucesos. En este parque aun queda uno de los edificios que quedó en pie, como testigo.
La belleza del parque contrasta con las ruinas del edificio

En el museo dedicado a ello, que está en este parque, se encuentra toda la historia detallada: ¿por qué los EEUU lanzaron la bomba sobre Japón? y ¿por qué Hiroshima y no otra ciudad? Esto es algo que estudié en el instituto, pero puede parecer parte de una película de ciencia ficción hasta que no lo ves en directo.
Un hecho que me llamó la atención fue que EEUU decidió suspender los bombardeos regulares en las ciudades candidatas a recibir la bomba atómica para que, después de tirarla, se pudieran apreciar realmente los efectos que hacía.
Hay varios elementos de esta exposición que son impresionantes, en primer lugar estas dos maquetas:

Hiroshima antes de bombardeo

Hiroshima después del bombardeo

Para estas dos imágenes no hay palabras que valgan.

En segundo lugar, los efectos personales que están expuestos en el museo, con sus correspondientes historias. Hay trozos de uniformes quemados, de adolescentes que intentaron llegar a sus casas y que murieron por el camino. Una zapatilla semi-quemada de una niña que nunca fue encontrada, pero la madre reconoció este objeto porque las tiras estaban hechas por ella misma del mismo material que su quimono. Lo más sobrecogedor era que aun se veía la marca de su pequeño pie... Nunca había visto una sala de museo con tanto silencio...

Poco más se puede decir, solo que ojalá nunca se repitan unos hechos como estos. 






jueves, 9 de agosto de 2012

Refresco de plátano y kit kat de frambuesa

Hoy me he despertado con un ligero dolor de barriga (nada grave, solo un poco molesto). Y es que no me extraña, desde que estoy aquí he cambiado totalmente mi dieta y he probado un montón de comida y bebidas buenísimas diferentes.

Lo primero que llama a la vista para mí, son la variedad de bebidas y refrescos que hay por todas partes. Casi en cada esquina hay una máquina de la que puedes sacarte latas y botellas de tamaños y colores diversos. Cada marca tiene su máquina y gama de bebidas. Por ejemplo, Kirin, a la que en España conocemos por sus cervezas japonesas, tiene su propia variedad de productos (y en la calle no ofrecen alcohol). A parte de la gama de refrescos de té, destacan los sabores de uva, melocotón y plátano; con y sin gas.
Sin gas y con pulpa de plátano

Si  se busca una bebida con alcohol, en los "konbini" hay bastantes, especialmente diferentes marcas de cervezas. El otro día me llamó la atención un refresco de kiwi  de la Kirin que decía tener un poco de alcohol. Como curiosidad, al comprarlo la cajera me pidió que marcase en una pantalla táctil si tenía más de veinte años (o sea mayor de edad). Al parecer, esto es algo que hacen siempre que compras alcohol.
El refresco acabó por estar bastante bueno, con gas y tan dulzón que el alcohol casi no se notaba.


A parte de la gran variedad de bebidas, también hay un repertorio de comidas. Ya comenté hace un par de entradas que había comido delicioso Okonomiyaki y que había descubierto la variedad con fideos llamada Mondan Yaki. Al parecer esta última variedad es especialidad de Hiroshima, que es donde estamos ahora (y de la que hablaré en próximas entradas) y seguro que tendré oportunidad de volver a probar. Pero es que desde que estoy aquí también he comido takoyakis, yakisoba, ramen, tempura de gamba con udon, nikuman taiyaki y distintas bolas de arroz. Al final supongo que es normal que se queje mi barriga ¿no?

Taiyaki relleno de dulce de judía roja
Además, hay algunos otros dulces que he visto y que aun no he probado. Un ejemplo son las diferentes variedades de Kit-kat, siempre que veo uno diferente lo compró (espero que resistan el calor del viaje y puedan llegar sanos y salvos). Al parecer, hay Kit-kats que solo están en ciertas regiones de Japón, y si vas a visitar esa región, la forma de envasado en caja, te permite enviarla a tus amigos y familiares.

Estoy en Hiroshima
A parte de la variedad de té verde, de momento hemos encontrado el de waffle, el de helado de vainilla, chocolate blanco con vainilla y el que a mí más me ha llamado la atención, el de frambuesa.


Seguiré informando en futuras entradas de estos descubrimientos, aunque hoy, de momento, creo que tocará hacer un poco de bondad.

martes, 7 de agosto de 2012

Yellow Monkey CD ありますか?

He finalizado segundo de japonés de la EOI pero, como todo el mundo se puede imaginar, aun me falta un montón por aprender. Uno es consciente de ello, pero se aún más cuenta cuando viene al país y ve en directo las limitaciones de sus habilidades comunicativas.

Tampoco me puedo quejar, es una lengua que requiere mucho esfuerzo, debido a la barrera que supone el sistema de escritura, pero al fin y al cabo el sistema fonético y la gramática son relativamente sencillos y algunas frasecillas o expresiones ya salen a este nivel. La frase [insertar lo que se quiera] arimasuka (el título de esta entrada), ha sido de las que más he usado estos días. Es la forma de preguntar si hay algo. Mi último intento de buscar alguna cosa que acabó en esta pregunta fue en el barrio de Shibuya, desde una tienda de CDs y DVDs con Starbucks incorporado, donde se puede ver la famosa intersección de pasos de peatones que representa la ciudad.



Esta tienda tiene varias plantas, la que está a pie de calle contiene las novedades en la segunda hay discos y DVDS, en la tercera y cuarta más discos y DVDs, y las últimas tienen revistas y libros. Hace un tiempo, Azusa, una buena amiga mía, me enseñó los Yellow Monkey. Me gustan mucho, y en Barcelona no se puede comprar nada y no están en Spotify y hay poca cosa de ellos en Youtube. Me hacía ilusión tener algún disco suyo. Por lo que me dediqué a buscar el grupo por los CDs de la tienda. Al principio no sabía muy bien bajo que categoría estarían clasificados. Al parecer había Rock y Pop, J-pop, J-reggie, K-pop (pop coreano),.... Para mí, los Yellow Monkey no son poperos! Pero no había J-rock...Acabé por mirar el J-pop, pero sin entender demasiado el sistema de clasificación. Obviamente no estaba clasificado por el orden de nuestro alfabeto. Al cabo del rato me encontré con Ayumi Hamasaki, una cantante que también me gusta, pero estaba como a la mitad de las estanterías de la planta 2....Ayumi va con A...A también es la primera letra del sistema silábico japonés. Luego se me ocurrió que a lo mejor estaba clasificado por apellido: Hamasaki... Después de salirme un poco de humo de la cabeza...Decidí subir una planta más. O lo mejor estaba allí. Y resulta que había una máquina de buscar títulos. Obviamente toda en japonés. Conseguí llegar a la opción donde tenía que entrar el nombre del grupo, pero aquí me atasqué. Solo había Hiragana (el susodicho sistema silábico) y yo quería escribir en inglés Yellow Monkey. Al verme en esta situación decidí hablar con una dependienta: "Sumimasen, Yellow Monkey CD arimasuka?" (perdona, tenéis el CD de Yellow Monkey?) "chotto matte, sagashimasu" (un momento, voy a buscarlo). Me dejó un rato esperando y después me llevó donde estaba el grupo. Claramente estaba clasificado por Hiragana y, además, bajo la letra i (iero?, como no se me había ocurrido). Pues ahí estaban, un montón de CDs. Anda, si parecen de segunda mano...¿y la pegatinita azul esta que llevan a un lado? レンタル (ren-ta-ru) ¿eh? ¡¡¡¿de alquiler?!!! Si es que cuando leo japonés soy como los niños que aprenden a leer. Tengo que leer en voz alta y cuando me oigo me doy cuenta de lo que estoy diciendo... Esta fue la manera en la que descubrí que la tercera (y la cuarta) planta era de alquiler, y la segunda (donde había empezado a buscar) era de venta. No obstante, ya sabía como buscar el CD, y triunfante lo encontré: The mother of all the best (como no CD recopilatorio). En fin, ¡barrera lingüística superada! Y pudimos ver Shibuya con tranquilidad, que es realmente impresionante (y a la que volveremos).

Otro problema que he tenido es que se me rompió la tira de las sandalias más cómodas que había traído al viaje. Las otras que tenía, después de caminar un día entero con ellas, me han hecho unas grandes llagas. Tenía que buscar algún tipo de calzado cómodo de forma urgente. Aprovechando que estábamos en el mercadillo de Ueno llamado Ameyoko, donde se mezclan paradas de todo tipo con comida, con ropa, complementos y zapaterías, decidí comprarme sandalias o calzado fresco que no me hiciera daño. Así fue como confirmé algo de lo que me habían hablado, las tallas en Japón para mujeres son muy pequeñas. En la zapatería en cuestión solo había S, M, L y LL. Para mi disgusto, del modelo que me gustaba descubrí que  la L me iba justa y decidí preguntar al vendedor : kutsu wa chotto chisai desu ga...motto ookii arimasuka (estos zapatos son un poco pequeños...hay unos más grandes?) Pues no, de esos no había, al parecer, la talla LL escaseaba bastante. Pero no podía seguir con los zapatos que me hacían daño. Finalmente me decidí por otros que eran LL. Estos eran demasiado grandes para mí. ¿pero que pasa con las tallas de zapatos en Japón? Hoy ya me he comprado otros, he tenido que gastame un poco de dinero, pero estos son comodísimos y tenían tallas europeas, en centimetros y en pies. No obstante, solo llegaban hasta la treinta y nueve, menos mal que ese es mi pie,... En esta última ocasión también use el arimasuka, como no.

Aquí ya es hora de ir a dormir, oyasumi nasai (buenas noches).

lunes, 6 de agosto de 2012

Buenos días, Tokio

El jet lag no perdona. Por segundo día consecutivo me despierto a las 7:00 de la mañana y después de dar varias vueltas en la cama, tengo que levantarme, no me creo que estoy en Japón.

Ayer hizo muchísimo calor aquí en Tokio (en Barcelona hacía fresco comparado con lo de ayer), y hoy al mirar por la ventana y ver que estaba nublado, he sentido cierto alivio. Mientras no llueva, se agradecerá que no pique tanto el sol, aunque el calor no hará que dejemos de visitar los sitios emblemáticos.
De hecho, al sentir el calor del día de ayer, dudé que aguantásemos todo el día sin pasar por el hotel en algún momento, pero no fue así. La fascinación y el continuo entretenimiento, hizo que el día pasase muy rápido.

Primero, después de desayunar en el "konbini" (una tienda 24 horas con comida, revistas y otras cosas de interés). Nos fuimos a Harajuku. Este barrio es famoso por las diferentes tribus urbanas que se pasean por allí, y por las chicas que van vestidas de Lolitas o haciendo cosplay, especialmente los domingos. Nota: en agosto a pleno sol no se pone nadie vestido de según que forma. No encontramos el pase de modelos que esperábamos. No obstante, es un barrio con muchísimas tiendas de ropa y complementos, y paseamos por allí y compramos (por lo menos yo), bastantes cosas. Por allí nos dimos cuenta que las Lolitas estaban refugiadas por las tiendas de ropa y sus aires acondicionados...y es que no me extraña.
Después de callejear sin una ruta ni un rumbo, encontramos un increíble restaurante de Okonomiyakis. Pequeño, con una plancha en el centro de la mesa, es donde he probar el mejor okonomiyaki de mi vida (no soy una gran referencia, que tampoco he probado tantos!). Para que no quede en el olvido se llama Yai Yai okonomiyaki. Allí también descubrí lo que eran los mondan yakis (okonomiyakis con yakisoba).


Ya satisfechos fuimos a buscar un kakigori y nos lo comimos en el parque que está justo al lado de la estación de metro (Yoyogi). A decir verdad ese no es un parque para estar tranquilo sino para entretenerse mirando todas las actividades que va la gente a practicar allí. Desde el típico picnic de parque hasta tocar los tambores o la batería, pasando por ensayos de baile, teatro,... Y lo más sorprendente es como aunque tengas la afición más rara del mundo o vayas (a mi entender) vestido ridículamente, nadie te hace particular caso. Cada uno va allí a lo suyo y no le interesa lo que hace el resto, a pesar de ser una verdadera cacofonía de parque y cada rincón un espectáculo en vivo.

Después de Harajuku nos fuimos a Akihabara, considerado el paraíso de los fans del manga y el anime. Se pueden encontrar infinidad de mangas, figuritas y todo tipo de cosas. Acabé comprándome un manga que me llamó la atención, Inamisan cho no neko.

Los gatos realmente se comportan así

Sencillo y sin ser una historia de muchos volúmenes, me hizo gracia cogerlo. Este será un barrio al que volveremos, porque al final estábamos muy cansados y ¡se ha de disfrutar en todo su esplendor!

Finalmente para cenar, comimos en un kaiten sushi de la zona y nos volvimos al hotel. La Tokyo sky tree está vez tenía las luces de color azul. Al parecer va alternando los colores entre lila y azul.

Acaba de sonar el despertador, o sea que ya toca moverse, buenos días, Tokio.

domingo, 5 de agosto de 2012

De Moscú a Asakusa

Ha sido un largo viaje, pero por fin estamos aquí, en Japón.  Ya llevamos varias horas aquí e incluso hemos podido dormir un rato. El hotel es muy correcto y la habitación, como es normal, pequeña. No obstante, nos hemos llevado una sorpresa, desde la ventana se ve la Tokyo Sky Tree. Está torre (la más alta del mundo con más de 600 metros) impresiona mirarla la día, pero de noche es preciosa, con sus luces lila... Si podemos intentaremos subir para ver las vistas.



Pero volvamos atrás...¿cómo han ido las cosas desde el tren que nos acercaba al centro de Moscú hasta estar aquí, en la habitación del hotel?
Lo cierto es que ha valido la pena el cansado y largo trayecto. Cuando compramos el billete, yo tenía cierto reparo en la larga escala que teníamos que hacer en Rusia. Ahora, pensándolo bien, creo que ha sido un muy buena decisión. El turismo exprés por la Plaza Roja y respirar un poco el aire de Moscú ha sido muy interesante.Además, hemos podido degustar las "Kroshka Kartoshka" (patatas asadas rellenas de ingredientes a elegir) y me han hecho, en un centro comercial, un recogido de trenzas. Pena que poco a poco se me vaya deshaciendo, porque me encanta (y me ayuda a tener la nuca un poco más fresca). Por suerte, ¡quedan fotos para el recuerdo!
También ha estado bien poder decir hola a Bricio, que ya hacía años que no nos veíamos. ¡Gracias por el rato, Bricio! Si finalmente vienes a Sitges y tienes un rato tenemos que volver a quedar.
Resumiendo, a pesar de la sensación de cansancio provocado por haber trasnochado, todo ha ido muy bien. La experiencia de pasear en el fascinante metro de Moscú, ha hecho que tenga ganas de leer Metro 2033, un libro que ya me parecía que podía gustarme, pero que después de ver el escenario creo que será más interesante de leer.

En el avión me he sumido en una pesada duermevela y debo haber dormido poco, aunque suficiente para seguir tirando hasta llegar al hotel...Al final, desde que hemos salido de casa hasta llegar al hotel han pasado un total de 36 horas...

Tengo que decir que de momento para mí es un continuo de estímulos. Con los carteles me siento como una niña pequeña, que está aprendiendo a leer y ha de leer en voz alta todo aquello que ve...Agudizo el oído cada vez que oigo a alguien hablar y me estoy fijando en cada pequeño detalle que no quiero olvidar. De momento añado aquí el tema de las máquinas con latas de bebida, que cada una es un mundo de bebidas variopintas diferentes. Hemos acabado comprando una lata de Dragon Ball. Es una colección entera y a cada una que sacas no sabes que personaje te va a salir.... Por lo visto hay un total de 14 diferentes...



Asakusa me ha sorprendido por su tranquilidad. Mucha gente pasea al lado del río por la noche y se sienta a observar la Torre. Aunque haya zonas menos iluminadas y en algunas duerman "sin techo", la sensación de seguridad es mucha. Hemos acabado nuestro paseo por el barrio comiendo un yakisoba muy cerca del templo de Senso-ji. Y de postres un Dorayaki mirando la torre al lado del río. De momento una experiencia increíble, y acaba de empezar...

viernes, 3 de agosto de 2012

Y así empieza todo...


Este blog empieza a las 2 de la mañana en un turbulento vuelo a Moscú. Después de un largo día de preparaciones, hemos cogido el vuelo de Aeroflot que ha salido a las 00:15, una media hora más tarde de lo previsto.

Llegaremos a territorio ruso a las 7 de la mañana hora del país (dos horas menos en Barcelona), habiendo trasnochado ya que, en estas circunstancias, es bastante difícil poder dormir ni que sea una cabezadita. El avión se bambolea, las luces de cabina están a plena potencia y las azafatas rusas van arriba y abajo ofreciendo comida y bebida. No es que uno se pueda quejar del servicio, es un buen vuelo,  pero sin duda a una pésima hora.

De todos modos, será la ilusión, ganas de ver la Plaza Roja e ir a Japón  (esto y en mi caso un buen café), lo que nos sostenga durante el día 3 de agosto, que seguro que será el día más agotador del viaje.
Lo cierto es que no me puedo creer que por fin, después de tanto tiempo de desearlo, vaya a Japón. Creo que hasta que no llegue allí realmente no daré crédito.  Al final he decidido llevar la maleta medio vacía para poder llenarla de todas aquellas chucherías que quiera comprarme.
 
Por mi cabeza cruza la idea de poder vestirme con un yukata e ir a uno de los festivales de verano, como tantas veces he visto, ir a un Neko café, a unos baños públicos, deleitarme con los neones, poder practicar mi rudimentario japonés. Poder ver a mi querida amiga Azusa y poder compartir con ella un pedacito de su tiempo, de lo que es su vida allí en Japón. Visitar un típico ryokan y bañarme en aguas termales. Pero pensar que, aunque esté al otro lado del mundo, aun habrá noches en que podré dormir sobre un tatami, y sentirme en casa.

Estas son las perspectivas que tengo ahora, veremos cómo va el viaje.

PD: Esta entrada he podido publicarla gracias a la generosa Wi-fi del tren exprés que va del aeropuerto al centro de Moscú.